Mostrando entradas con la etiqueta Fraude. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fraude. Mostrar todas las entradas

sábado, 17 de noviembre de 2012

El mito de lo natural




Constantemente se nos vende, en la publicidad, la idea de que lo natural es lo bueno contraponiéndolo a lo artificial, que es lo malo.
Si hablamos de alimentación todo lo "químico" está mal visto. ¡Como si no fuera todo químico!

Ya sé. Cuando se habla de química en este contexto, nos referimos a substancias obtenidas artificialmente, pero nos olvidamos, por ejemplo, que la sal común, cloruro sódico, se utiliza desde la más remota antigüedad para conservar la carne o el pescado y no conozco a nadie que rechace un buen bocado de jamón o de mojama. 
Lo natural en estos casos, y hasta que aparecieron los refrigeradores, hubiera sido que la carne o el pescado hubiera que consumirlos dos o tres días después de su muerte, como máximo, por temor a que se estropearan y enfermáramos.

Nos olvidamos que las substancias más venenosas están en la naturaleza. Los venenos de insectos, serpientes y otros animales o las potentísimas toxinas de algunas setas.
Nos olvidamos de que casi todas la especies de animales o plantas que consumimos son producto de la manipulación genética que ha sido llevada acabo durante los últimos milenios por el hombre y, por lo tanto, artificiales.

No sobrevivirían si no fuera porque protegemos al ganado de los predadores y a los cultivos de las plagas.

No hay nada natural en que una vaca lechera produzca 20 litros de leche al día o que el trigo, el maíz o el arroz modernos sean mucho más productivos que las raquíticas plantas silvestres de las que provienen.
No estaríamos aquí si no hubiéramos alterado su naturaleza a nuestro favor.

No se podría alimentar a tanta gente si no se abonaran los campos, se acabara con las plagas o no se hubieran seleccionado variedades más productivas de cada una de las plantas cultivamos.
La carne tendría un precio prohibitivo si nos limitáramos a apacentar los ganados que se alimentarían libremente en la naturaleza.

Si hablamos de salud, lo natural era morirse de cualquier enfermedad infecciosa como la viruela, la tuberculosis, la sífilis o la peste como pasaba antes de  la aparición de los antibióticos o las vacunas.
Lo natural era que muchas mujeres murieran en el parto o que muchas otras mujeres y hombres no pudieran tener hijos.

La medicina, la tecnología y la ciencia en general nos ayudan a sobrevivir en un mundo hostil que no es precisamente el paraíso de Adan y Eva, al que muchos quisieran volver pero que nunca existió.

domingo, 7 de octubre de 2012

Anne Germain. Hablar con los muertos, el engaño consentido


Los próximos días 31 de Octubre y 1 de Noviembre actuará en el Teatro Villamarta de Jerez la conocida médium Anne Germain.

Esta buena señora está haciendo una exitosa gira por numerosas ciudades españolas gracias a la difusión en Tele5 del programa "Más allá de la vida".
Hay programadas cuatro sesiones, las entradas cuestan entre 50 y 80 euros y el teatro tiene un aforo de unas 1.220 butacas.
Si hacemos un sencillo cálculo resulta que la recaudación total superará fácilmente los 300.000 euros.
Todo esto sin que intervengan en las sesiones más que la famosa médium y algún que otro traductor, técnico de sonido e iluminación.

Negocio redondo.


¡Si al menos fuera verdad lo que vende!

Hermanas Fox, inventoras del espiritismo moderno.

En 1848 un par de chiquillas imaginativas engañaron a sus padres con un juego en el que les hacían creer que podían hablar con los muertos y otra hermana más espabilada todavía vio que podían ganar dinero con el invento.
Desde entonces numerosos médiums han engañado sistemáticamente a personas ignorantes y ansiosas de comunicarse con su seres queridos en el más allá. 

El jugar con los sentimientos de estas personas siempre ha sido un buen negocio.
El caso es que ningún médium ha demostrado que se pueda hablar con los muertos y esta señora no es una excepción.
¿Es admisible que a estas alturas del siglo XXI todavía engañen a las buenas gentes unos modernos pícaros que en el siglo XVI tendrían un coto de caza repleto gracias a la ignorancia y a la superstición generalizada de aquella época pero que ahora deberían estar en la cárcel como vulgares ladrones?
¿Qué clase de sociedad tenemos en la que la ignorancia campea por todos sitios?
Vivimos en un país en el que algunos ministros llevan pulseras mágicas y las universidades ofrecen cursos de reiki y homeopatía.
En el que la mitad de los canales de televisión, a partir de cierta hora, sólo emiten programas donde te echan las cartas o te dicen lo que les va a pasar mañana a los Aries.

¿Hasta cuando las autoridades competentes no van a tomar cartas en este asunto de mediums, videntes, sanadores, echadores de cartas y otros timadores?


James Randi, mago y desenmascarador de mediums y sanadores